Melancolía

Y fijé mi mirada en el cielo, fui uno con el firmamento. ¡Qué hermoso! ¡Qué bello! Noche entera de ensueño, la luna tan perfecta, tan leal, melancólico cuerpo celestial. Aún con todas sus estrellas y estaba tan sola como yo, esperando siempre a encontrar un sueño poco real. Sentí  enojo, celos  de saber que ella te podía ver, pero tú no eras su amor.

Luna, hermosa luna, resignada a la perdida, el tiempo te hizo fría, ahora estamos iguales, yo aprendiendo y tú… tú ya nada esperas. Luna, hermosa luna. Enséñame a olvidar, no quiero sufrir más, su luz se posó en mí y como susurrando se acercó a mi oído, “pequeño ya nada puedo hacer. Pequeño soñador, los días pasarán, recordarás pero el dolor poco a poco desvanecerá”.

Por: Edson Andrés Londoño

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